A propósito de la conmemoración del Día Mundial de la Paz, celebrado el pasado 21 de septiembre, el doctor Edgar Guerra, investigador del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, hizo un balance de la política de seguridad del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum: hay avances en homicidios dolosos, pero retrocesos preocupantes en desapariciones, desplazamiento forzado y extorsión.
La disminución de homicidios, con asteriscos
El investigador reconoció que el gobierno federal ha anunciado una reducción importante del promedio diario de homicidios a nivel nacional —cifras oficiales hablan de hasta un 49% de disminución—, aunque advirtió que estos números han sido cuestionados por organismos y asociaciones de la sociedad civil, que aceptan la tendencia a la baja pero no coinciden con las magnitudes reportadas.
Guerra atribuyó la reducción a cuatro factores: el fortalecimiento de la Guardia Nacional, la mayor capacidad de investigación e inteligencia criminal, la coordinación interinstitucional y las apuestas por atender las causas sociales de la violencia.
Prevención sin datos de impacto
Por otro lado, el especialista señaló que las políticas de prevención y atención comunitaria —programas para jóvenes, visitas casa por casa y recuperación de espacios públicos— aún no presentan datos puntuales que permitan medir su resultado, y mucho menos su impacto en la prevención del delito.
Lo que sí aumenta
El balance resulta incompleto, advirtió, porque mientras bajan los homicidios, otros delitos han venido aumentando: la desaparición de personas, el desplazamiento forzado y la extorsión.
La paz exige equidad
En su conclusión, Guerra planteó que la fecha debe servir no solo para reflexionar sobre lo hecho en materia de seguridad, sino para la crítica sobre lo pendiente: construir condiciones de mayor equidad e igualdad que se traduzcan en oportunidades reales para las personas, reduzcan la vulnerabilidad y fortalezcan la prevención del delito.
«Sirva este 21 de septiembre como una fecha de reflexión sobre lo que se ha hecho en política de seguridad y de prevención, pero también, sobre todo, de crítica sobre lo que se está haciendo y todavía se tiene que hacer en materia de construcción de paz y seguridad», concluyó.