¿Boleto, palomitas y película? La clásica botana del cine podría ser más buena de lo que creías, pero no la del combo con extra mantequilla.
En El Gallo de Radio UAA, Ale de los Ríos explicó en el Jueves Geek por qué las palomitas de maíz hechas de forma sencilla pueden ser una gran aliada nutricional.
Lejos de ser comida chatarra, la palomita natural es un grano entero.
¿Qué aporta?
- Fibra: Ayuda a la digestión y genera sensación de saciedad por más tiempo, similar a lo que hacen los nopales.
- Polifenoles: Compuestos de origen vegetal con propiedades antioxidantes que ayudan a combatir el envejecimiento y que, de acuerdo con el médico William Lee, sirven como alimento para las bacterias buenas de la microbiota intestinal.
- Incluso, cuando quedan un poco doraditas o ligeramente quemadas en el microondas, pueden ayudar a regular el intestino.
La clave está en la preparación. Hechas con aire caliente o en airfryer, sin aceite, se convierten en una excelente colación de carbohidratos complejos, ideal para completar tus tres comidas y dos colaciones del día.
El plot twist:
El problema no es la palomita, es todo lo que le echamos encima. Los tres litros de mantequilla derretida, el caramelo, el queso, los polvitos de sabores, la salsa Valentina y -confesión de cabina- hasta catsup, son los que convierten una botana saludable en una bomba calórica.
«No significa que por quitarle la mantequilla vas a bajar de peso automáticamente. Necesitas un régimen guiado por un experto, pero si ya estás a dieta, métele palomitas naturales, le agarras el gusto», señalaron en el programa.
Y lanzaron la propuesta para las grandes cadenas de cine: si ya venden agua natural, ¿por qué no vender una opción de palomitas naturales o con poquita sal para quienes buscan cuidarse sin renunciar al ritual de la dulcería?