El Museo Regional de Historia de Aguascalientes inaugurará el próximo jueves 8 de octubre a las 19:00 horas la exposición «Caridad, Fe y Poder: Patrocinio y Asistencia en el Aguascalientes Colonial», un recorrido por la beneficencia, la salud y el poder de las élites en los siglos XVII y XVIII, anunció su directora, la doctora Calíope Martínez González, en el programa Pretexto de Radio UAA.
La cita es en el museo, ubicado en Venustiano Carranza 118, zona centro de la capital.
¿A dónde corría la gente con una muela en el siglo XVIII?
La historiadora y profesora investigadora del Departamento de Historia de la UAA —nivel 1 en el Sistema Nacional de Investigadores— explicó que la muestra aborda una pregunta cotidiana: antes del sistema de salud, ¿qué hacía la gente cuando se enfermaba? Las élites recibían galenos en sus casas; las «clases menesterosas» acudían a los dos hospitales de la época: el Hospital de San Juan de Dios (el de los juaninos, junto al templo de San José) y el Hospital de San Marcos, este último conocido como el «hospital de indios».
Entre los documentos exhibidos destaca uno del Archivo del Instituto Cultural de Aguascalientes que narra el caso de un preso al que le extrajeron una muela en la cárcel, la cual se infectó, y el temor de las autoridades de que la infección se propagara. El hospital más grande contaba con apenas cinco camas.
San Marcos siempre fue fiesta
Otro documento revela una curiosa disputa colonial: ante las riñas y las cornadas de las corridas de toros, el Hospital de San Marcos ofreció atender a los heridos para que la fiesta no se detuviera. «El chiste es que la fiesta no pare», resume el documento, que los visitantes podrán leer en reproducción paleográfica.
Cofradías, caridad cristiana y el poder de las mujeres
La exposición explora cómo las cofradías —organizaciones de gremios y familias en torno a advocaciones religiosas— funcionaban como redes de ayuda mutua, procurando a sus santos y apoyando a los enfermos, pobres y fallecidos de su círculo. La caridad cristiana, explicó Martínez González, era también un «ahorro para la vida eterna»: entre más se aportaba a la Iglesia, mayor cercanía con Dios.
Un apartado destacado es el papel de las mujeres: contrario a lo que se suponía, eran ellas quienes aportaban las grandes dotes y, al quedar viudas, controlaban fortunas que canalizaban al patrocinio de puentes, torres y altares. La muestra incluye la reproducción de un exvoto documentado por la maestra Blanca Pérez Maldonado: el primer registro de una mastectomía en la Nueva España, donde una mujer adinerada es atendida en su lecho por los juaninos, el galeno y su servidumbre.
La exposición busca, en palabras de su curadora, «sacar de la academia» historias poco conocidas de la cotidianidad hidrocálida y llevarlas a públicos más amplios.