La historia de nuestra cámara está hecha de muchas voces, muchos rostros, muchos esfuerzos y muchas generaciones que a lo largo del tiempo han compartido una misma convicción que cuando el sector empresarial se une aguas calientes avanza. Esta noche queremos hacer una pausa para mirar ese camino para recordar de dónde venimos, reconocer lo que hemos construido y celebrar todo lo que somos hoy. Los invitamos a disfrutar esta semblanza de Canaco Serviture Aguascalientes.
Hay ciudades que se construyen con grandes obras, pero también cuando alguien levanta una cortina, atiende un cliente, hace una venta o se atrave a empezar, eso también es hacer ciudad. Y en Aguascalientes esa historia tiene más de un siglo. En 1906 Aguascalientes era una ciudad pequeña que buscaba crecer.
El comercio como desde el principio era una de sus grandes fuerzas. Siete empresarios entendieron algo que sigue vigente. Juntos se puede llegar más lejos.
El antiguo hotel Washington fue el lugar de sus reuniones. No tenían idea de todo lo que vendía después, pero sabían que necesitaban organizarse. Así nació la Cámara de Comercio de Aguascalientes.
Siete personas, una decisión y una historia que apenas comenzaba. Al llegar la revolución el país cambió, la ciudad cambió y el comercio tuvo que aprender a sobrevivir en medio de la incertidumbre. En 1914 Aguascalientes recibió la soberana convención revolucionaria.
Llegaron hombres, tropas y también llegaron clientes que revelaron una realidad mucho más profunda. Cuando una ciudad cambia el comercio tiene que cambiar también. Esto se repitió una y otra vez.
Después de la lucha armada pino la recuperación. Lenta, difícil pero constante. Los comerciantes tuvieron que reconstruir, reorganizarse y encontrar nuevas maneras de seguir adelante.
Porque detenerse nunca fue una opción. Aguascalientes empezó a crecer. Más habitantes, más calles, más negocios, más necesidades, más oportunidades.
La ciudad fue dejando atrás muchas cosas y adoptando otras. El comercio también cambió, con nuevas formas de comprar, nuevas empresas, nuevos productos. Y mientras Aguascalientes se hacía más grande, la cámara también tuvo que crecer.
Porque representar al comercio no significaba quedarse mirando el cambio, significaba acompañarlo. En 1989, gracias a una mezcla de recursos propios con donaciones del gobierno del estado, después de años de buscar un espacio propio, la cámara inauguró finalmente su edificio sede. Una casa para la organización.
Un lugar para reunirse, para representar, para construir, para seguir creciendo. La cámara ya no era solamente aquella reunión de 100 empresarios. Era parte de un estado que tampoco dejaba de crecer.
Posteriormente llegó otra transformación, la globalización, y con ella nuevos retos. Para el comercio local, esto significó aprender, actualizarse, innovar, encontrar nuevas formas de hacer negocios. La ciudad estaba cambiando de velocidad, así como nuestra cámara.
Porque hacer empresas ya no significaba solamente vender productos. También significaba prestar servicios, recibir visitantes, crear experiencias, capacitarse, conectarse, encontrar nuevos mercados. Y la cámara evolucionó con esa realidad.
De la cámara de comercio a una organización que integra comercio, servicios y turismo. Una cámara que impulsa capacitación, vinculación, encuentros empresariales, y nuevas oportunidades para quienes todos los días hacen que la economía se mueva. Porque también eso es crecer.
Entender que el futuro no se espera, sino que se construye. Y entonces llegó un reto que nadie había visto venir. Una pandemia.
Calles vacías, puertas cerradas, negocios detenidos. Otra vez la incertidumbre. Pero al final la gente volvió a levantarse.
Porque detrás de cada negocio hay una persona, una familia, una historia y una gran responsabilidad. Y cuando llega el momento de empezar de nuevo aguas calientes no titubea. Las puertas se abren, las luces vuelven a encenderse.
La ciudad se activa otra vez. Hoy echando la vista atrás, podemos ver cómo han cambiado las calles, las herramientas, las formas de comprar, de vender, de hacer negocios. Pero hay algo que permanece.
Las ganas de hacer. De invertir, de crear, de arriesgar, de abrir una puerta y decir, vamos otra vez. Por eso cuando miramos atrás no vemos solamente la historia de una institución, sino la historia de un estado.
La historia de quienes estuvieron aquí antes y la de quienes hoy estamos construyendo. Y avizoramos la de quienes mañana habrán de tomar la estafeta. Porque durante generaciones aguas calientes se ha movido gracias a sus historias.
Y nosotros hemos tenido el privilegio de acompañarlas. 120 años impulsando las historias que mueven aguas calientes, canaco servitor aguas calientes, 120 años y lo mejor está por venir. Acabamos de recordar una historia construida por muchas personas, empresas y generaciones.