Con 12 personas fallecidas y 21 graves en solo cuatro días (de viernes a lunes) en las vías de Aguascalientes, Jossafat Martínez, representante de la Coalición Movilidad Segura, lanzó una contundente advertencia: estos hechos ya no deben llamarse «accidentes», porque un accidente es algo fortuito, y los siniestros viales son 100% evitables.
Motos a 153 km/h en zona urbana
Martínez identificó las causas principales: exceso de velocidad, distractores —sobre todo el celular— y la mala conducción. Con mediciones propias, su organización ha detectado motocicletas circulando a 153 kilómetros por hora en zona urbana, cuando el límite es de 50 km/h (y de 30 km/h en fraccionamientos y colonias).
«Recordemos que llevamos una tonelada de peso, un camión 40 toneladas: es un proyectil que mata», señaló. Advirtió que ver el celular dos segundos a 50 km/h implica una ceguera inducida de 30 metros.
El problema es sistémico
Para Martínez, la solución no es culpar solo al conductor, sino atacar el problema en todo el sistema:
- Diseño de calles: la ley exige vías diseñadas «tolerando el error humano»
- Obesidad vehicular: «No se cura con más carriles ni puentes —eso ya falló en la CDMX, Guadalajara y Monterrey—, sino con más opciones de movilidad no motorizada»
- Educación vial: «El 99.9% de la ciudadanía no conoce las reglas del juego: no sabe quién tiene preferencia en una glorieta ni usa las direccionales 30-40 metros antes»
Contra la flexibilización de licencias
Fue tajante sobre los cambios que reducen requisitos para obtener la licencia de conducir: «Estamos dando armas a personas que están matando gente cada semana en Aguascalientes».
Buenas leyes, mal reflejo en la calle
Martínez reconoció que las leyes mexicanas de movilidad —impulsadas desde 2018-2019 e incluidas en la Constitución— son de las mejores del mundo, pero lamentó que no se vean reflejadas en las calles. Su organización trabaja bajo la filosofía de «Visión Cero»: cero muertes y cero daños graves a la salud por siniestros viales.
«Debemos conscientizarnos de que al manejar podemos convertir nuestro vehículo en un arma», concluyó.