En la consolidada zona del Antiguo Norte de la capital hay un lugar donde la cocina tradicional se defiende a capa y espada: El Peregrino, fonda fundada el 2 de octubre de 2017 por Jonathan Márquez, quien apostó por una cocina «simple y sencilla, sin modas», con sabores que saben a casa.
Recetas de mamá, hechas de poquito en poquito
El menú honra lo tradicional: enchiladas suizas, huevos encarcelados preparados con una receta de mamá, y chilaquiles revolcados en salsa molcajeteada. Todo se elabora de manera artesanal, «de poquito en poquito», para que cada platillo «le sepa como en casa».
«Me voy de peregrino a buscar dónde desayunar»
El nombre nació de una frase cotidiana: Másquez solía decir que se iba «de peregrino» a buscar dónde desayunar y dónde traer comida para sus trabajadores. Al fundar el negocio, «hizo clic»: El Peregrino —con artículo incluido— sería ese lugar para quienes, como en un viaje, necesitan sentir hospitalidad, ya sea antes de llevar al niño a la escuela o de regreso de un trayecto largo.
El eslogan con filosofía
Su lema —«aunque te haces el día»— resume la apuesta del lugar: cuando uno no ha desayunado anda estresado, y un buen desayuno lo cambia todo. «La gente llega con hambre, a veces hasta con ganas de discutir, y lo que quieren es desayunar. Cuando lo hacen, se les cambia la cara. La intención es que se vayan con una sonrisa», explicó el propietario.
El reportaje invita a descubrir esta opción —y la amplia oferta gastronómica del Antiguo Norte— para comenzar el día «con calma».