Con el inicio formal del proceso electoral 2026-2027, la mesa de análisis Más Allá de la Noticia (Radio BI) abordó una pregunta central: ¿qué significa hacer política en México: oficio, vocación o derecho ciudadano? Los especialistas coincidieron en un llamado urgente: la política debe entenderse como una profesión, no como un concurso de popularidad.
Así lo planteó el exgobernador de Aguascalientes y extitular de la SEP, Otto Granados Roldán, junto a la exsenadora Angélica de la Peña (presidenta de 50+1 capítulo Aguascalientes) y la doctora en derecho Marcela López Cerna (presidenta del comité de participación ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción).
«¿Quién se atrevería a pilotear un avión sin saber?»
Granados Roldán retomó la frase de Daniel Cosío Villegas: «Cuando le preguntan a los mexicanos quién quisiera ser secretario de Hacienda, miles levantan la mano; cuando les preguntan quién se atrevería a pilotear un avión, nadie. ¿Y por qué la política tiene que ser distinta?»
Su receta: un mapa de navegación (para qué se aspira al cargo) y la elección de prioridades estratégicas —recordando el consejo que recibió del político italiano Ernesto Bronzini en 1993-94: «El éxito de un buen gobierno depende de saber elegir las prioridades, porque los gobiernos no duran toda la vida, no tienen todo el dinero ni todo el tiempo».
Las prioridades que él mismo enumeró: la corrupción (Aguascalientes con 75% de percepción de corrupción frecuente según el IMCO), el agua y la energía, el crecimiento económico (una década al 0.9% anual) y la educación.
La experiencia de Angélica de la Peña: «La ruta de navegación no comienza el día que asumes el cargo»
La exsenadora, con 12 años como parlamentaria, compartió su método: definir desde antes el interés a representar (en su caso, derechos humanos, feminismo y derechos de la niñez), conectarse con quienes saben y construir alianzas. Así logró reformar el artículo 4º constitucional, impulsar la primera ley de derechos de niñas, niños y adolescentes y reformar el artículo 18 para garantizar el debido proceso a adolescentes.
Y relató una anécdota reveladora del «síndrome del cargo»: «Llegas al elevador del Senado y toda la gente se queda afuera porque entra el senador —un elevador para 10 personas, solo. Así fueron los seis años». Su conclusión: hay que vindicar la política y contar los días del cargo «a la inversa», con rendición de cuentas de fondo.
Marcela López Serna: «Hay manuales para ser buen administrador público»
López Serna fue tajante: aunque no haya manuales para ser político, sí los hay para ejercer la función pública, y los perfiles deben ceñirse al artículo 115 constitucional y rodearse de los mejores asesores. Criticó que los mecanismos de participación ciudadana estén diseñados «para que la ciudadanía no pueda participar» y propuso tres reformas clave:
- Auditorías de desempeño (forenses) totalmente autónomas sobre todas las políticas públicas
- Documentación pública de la entrega-recepción entre administraciones, dependencia por dependencia, ante notarios y medios
- Fin a los «cuerpos en el clóset» que cada nueva administración encuentra
La crisis de confianza y el llamado a los partidos
La mesa partió de un dato del Inegi que ilustra el problema de fondo: solo 33% de los mexicanos confía en los partidos políticos, 38% en los congresos estatales y 41% en los legisladores federales.
Los especialistas coincidieron en señalar a los partidos como el problema genésico: cuentan con recursos etiquetados para capacitar a sus cuadros, pero «simulan»: mandan a quienes no serán candidatos, enseñan «macramé» en lugar de política pública, y eligen perfiles por encuestas de popularidad y no por preparación.
El cierre fue una invitación a la ciudadanía: revisar los perfiles desde ahora, exigir diseños de política pública, y recordar que la educación está en crisis (la prueba PISA confirma una «generación de reprobados» en ciencias, comprensión lectora y matemáticas) — el verdadero temario que los aspirantes deberán responder.