Una investigación de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) reveló que, aunque la mayoría de los adultos mayores internados en asilos y casas de retiro del estado recibe visitas de 1 a 2 veces por semana, el 10.34% de ellos no recibe la visita de ningún familiar y permanece en soledad.
El estudio, elaborado por Christopher Fabricio Rangel Ramírez y Kelly Aneth Salas Rosales, bajo la dirección de la investigadora Ana María Urzúa Salas, aplicó cuestionarios a 29 adultos mayores y 19 trabajadores de tres residencias del municipio de Aguascalientes entre enero y noviembre de 2023.
Los resultados muestran un panorama de alta vulnerabilidad: en los asilos predominan las mujeres (62.07%), las edades más frecuentes rebasan los 81 años, el 68.42% padece discapacidad de movilidad, casi la mitad vive con diabetes (47.37%) y la demencia es el padecimiento de salud mental con mayor incidencia (52.63%). Además, el 73.68% del personal atribuye el ingreso de los mayores a estas instituciones a su deterioro físico y mental.
La problemática no es nueva. En 2018, el entonces director del DIF municipal, Óscar Monreal, reconoció que existían en Aguascalientes alrededor de 300 adultos mayores en situación de abandono, a quienes se les brindaba atención médica y alimentaria. Sin embargo, la percepción ciudadana agrava el cuadro: apenas el 9% de la población estatal identifica el abandono de mayores como un problema social, el 80% desconoce los programas de apoyo existentes y el 74% califica a las personas de la tercera edad como «difíciles».
A nivel nacional, la situación tampoco es alentadora: se estima que el 16% de las personas adultas mayores en México sufre maltrato o abandono, y seis de cada diez perciben que la sociedad no las ayuda ni respeta sus derechos.
Los investigadores advierten que la falta de solvencia económica y de seguridad social obliga a los mayores a depender de sus familias, que en muchos casos los perciben como una carga y los relegan a instituciones. Frente a ello, concluyen que el Estado debe dejar atrás el enfoque asistencialista y construir una política social integral que dignifique la calidad de vida de este sector, que para 2050 —según proyecciones internacionales— crecerá casi cuatro veces en el grupo de 80 años y más.